Incoherencias, exabruptos e insultos cada vez más frecuentes, contradicciones, divagaciones... la salud mental de Trump, de nuevo bajo cuestión: ¿Deterioro cognitivo o estrategia de confusión?
El Mundo · Massimo Gaggi ·
¿Se trata simplemente de una disminución en la capacidad de controlar los pensamientos errantes, con una tendencia a divagar cada vez más, como ocurre con muchas personas...
¿Se trata simplemente de una disminución en la capacidad de controlar los pensamientos errantes, con una tendencia a divagar cada vez más, como ocurre con muchas personas mayores? ¿Signos de las primeras etapas de la demencia? ¿Una falta de inhibición patológica? ¿O acaso las acciones de Donald Trump son una manifestación extrema de su antigua estrategia, inaugurada con los mítines de 2015 y apodada "The Weave", cuyo objetivo es atraer la atención con declaraciones escandalosas y saltar de un tema a otro? Que, al fin y al cabo, es su método para sorprender, entretener y evitar el razonamiento político que considera aburrido.
Llevamos años haciéndonos esta pregunta, ante los exabruptos de un presidente que siempre ha sido impropio de un presidente, pero que cada vez se entrega más a los abusos verbales, las falsedades, las declaraciones incomprensibles y las muestras de narcisismo extremo. Debemos volver a plantearnos esta pregunta hoy, dada la proliferación de exabruptos "anómalos" que han marcado la fase final de su campaña y las reacciones iniciales a su derrota en las elecciones de mitad de mandato . A sus asesores de la Casa Blanca no les ha hecho ninguna gracia que en sus mítines haya llegado al extremo de minimizar los efectos del alza de los precios de la gasolina y el diésel, llegando incluso a declararse satisfecho con el consiguiente aumento de los beneficios de las petroleras, respondiendo con un "me da igual" a quienes se quejan de que la gente está sufriendo.
"¿Hay gente sufriendo? No me importa"
Read the full story at El Mundo · All coverage of this story