Ni caminar ni correr: el ejercicio que no debería faltar en nuestra rutina a partir de los 40

El Mundo · Gema García Marcos ·

¿Caminar, correr o hacer pesas: ¿con cuál nos quedaríamos? Si tuviéramos que elegir una de estas tres actividades, ¿con cuál nos quedaríamos? "No existe una actividad...

¿Caminar, correr o hacer pesas: ¿con cuál nos quedaríamos? Si tuviéramos que elegir una de estas tres actividades, ¿con cuál nos quedaríamos? "No existe una actividad que sea mejor que otra en todos los aspectos de la salud, porque cada una aporta beneficios diferentes. Caminar y correr trabajan principalmente nuestra capacidad cardiovascular, mientras que el entrenamiento de fuerza nos ayuda a mantener y desarrollar la musculatura, mejorar la salud ósea y conservar nuestra capacidad funcional. Lo importante es entender que estar sano no consiste únicamente en no tener enfermedades, sino también en ser capaces de movernos, realizar nuestras actividades cotidianas y mantener nuestra autonomía a medida que envejecemos. Por eso, no deberíamos elegir entre tener un corazón fuerte o unos músculos fuertes. Necesitamos ambas cosas", explica la entrenadora Ariadna Molina (afiliada número 73.314 del Colegio Oficial de Licenciados en Educación Física y en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte de la Comunidad de Madrid).

Lo ideal, según esta entrenadora, es "combinar diferentes tipos de ejercicio. La evidencia científica demuestra que tanto el entrenamiento cardiovascular como el de fuerza aportan beneficios importantes y complementarios para nuestra salud. De hecho, la Organización Mundial de la Salud recomienda realizar entre 150 y 300 minutos semanales de actividad física aeróbica moderada, o entre 75 y 150 minutos de actividad vigorosa, además de incorporar al menos dos días de entrenamiento de fuerza. Esto no significa que tengamos que entrenar todos los días ni pasar horas en un gimnasio. Podemos caminar habitualmente, realizar dos o tres sesiones semanales de fuerza y, si nos gusta correr, incluirlo también en nuestra rutina. La clave está en encontrar un equilibrio entre los diferentes estímulos y, sobre todo, conseguir que el ejercicio forme parte de nuestro estilo de vida".

¿Con una solo valdría? "Por supuesto que realizar una sola actividad física es mejor que no hacer ninguna. Una persona sedentaria que comienza a caminar diariamente ya está consiguiendo beneficios importantes para su salud. Sin embargo, cada modalidad desarrolla unas capacidades determinadas. Por ejemplo, podemos caminar todos los días y tener una buena resistencia para nuestras actividades habituales, pero eso no significa necesariamente que tengamos suficiente fuerza muscular. Del mismo modo, una persona que únicamente levanta pesas puede tener una gran fuerza, pero no haber desarrollado adecuadamente su capacidad cardiovascular. Por tanto, si queremos obtener beneficios más completos, lo recomendable es combinar ambas modalidades. No se trata de hacer más ejercicio, sino de realizar el ejercicio que nuestro cuerpo necesita".

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