El primer día de esquí se prepara en casa: lo que tu cuerpo ha olvidado durante el verano

La Vanguardia · Carles Rusiñol ·

Hay pocas sensaciones comparables a la de volver a calzarse los esquís después de varios meses. El aire frío en la cara, el ruido de los cantos sobre la nieve, el primer remonte y esa mezcla de impaciencia y alegría que acompaña al comienzo de cada invierno. Los primeros giros salen casi sin pensarlo. El cuerpo parece recordar perfectamente lo que tiene que hacer. Hasta que llega la cuarta o quinta bajada. Los muslos empiezan a arder, las piernas pesan y uno descubre, con cierta incredulidad, que la temporada anterior estaba bastante más en forma de lo que recordaba.

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