De súbditos a ciudadanos: los comuneros castellanos

Clarín · Omar López Mato ·

Pasaron a la historia por cuestionar el poder absoluto de un régimen, marcando un rumbo en la lucha por la libertad que llegaría a América.

El 6 de noviembre de 1519, don Juan de Padilla, hidalgo de Toledo, le escribió una carta a Carlos I de España. En ese texto declaraba que tanto esta ciudad como otras de Castilla no pensaban abonarle ni un céntimo de lo que el monarca reclamaba en concepto de impuestos. Como primera razón esgrimían que la cifra era descomunal y después argumentaban que esos fondos no iban a ser utilizados en Castilla porque estaban destinados a sobornar electores del Sacro Imperio Romano.

El abuelo paterno de Carlos, el emperador Maximiliano I, estaba a punto de morir y su nieto necesitaba mucho dinero para coronarse como el quinto emperador en llevar ese nombre.

Carlos había ascendido al trono español por la incapacidad de su madre, Juana, llamada la Loca. Criado en Flandes, de donde era oriundo su padre, Felipe el Hermoso, recién volvió a España a los 16 años, casi sin conocer el idioma.

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