Cuidar también es saber pedir ayuda
La Vanguardia · Enric Abad Rovira ·
A los 63 años, Ana cuida de su madre, con demencia, y de su marido, con una discapacidad física. Tras renunciar a su trabajo y a buena parte de su vida social, encontró en la Escuela de Cuidadores de la Fundación ”la Caixa” herramientas para afrontar el desgaste
Hace cinco años, durante unas vacaciones familiares, Ana López empezó a notar que algo no iba bien. Su madre, Victoria, se levantaba de madrugada y deambulaba por la casa sin rumbo. Estaba inquieta, desconfiaba de quienes la rodeaban y tenía comportamientos nuevos hasta entonces. Poco después, el neurólogo le diagnosticó una enfermedad neurodegenerativa frontotemporal en estado avanzado. “La evolución fue rapidísima”, recuerda Ana.
A sus 63 años, esta madrileña cuida de su madre, que ha cumplido 90, y de su marido, Javier, que tiene una discapacidad física. El deterioro de ambos ha avanzado casi al mismo tiempo. “He tenido que estar a caballo entre mi madre y mi pareja”, explica.
Durante años, Ana dirigió un taller de costura y tapicería especializado en vestuario para grupos de teatro y escuelas de flamenco. Le gustaba su trabajo, pero las obligaciones familiares fueron ocupando cada vez más espacio. Primero redujo los encargos y finalmente tuvo que cerrar el negocio. También dejó de ver a sus amigos con la misma frecuencia y surgieron tensiones familiares por las decisiones relacionadas con los cuidados de Victoria.
Read the full story at La Vanguardia · All coverage of this story