MotoGP mira a Márquez y Trump en el GP de Qatar más desértico: la inestabilidad en la región provoca la preocupación en el ‘paddock’

El País · Guille Álvarez ·

El piloto de Ducati aspira a revalidar el título en Lusail, donde los trabajadores de los equipos han comparecido resignados a pesar del conflicto entre EE UU, Israel e Irán, superar a Valentino Rossi e igualar con ocho mundiales a Giacomo Agostini

El piloto de Ducati aspira a revalidar el título en Lusail, donde los trabajadores de los equipos han comparecido resignados a pesar del conflicto entre EE UU, Israel e Irán, superar a Valentino Rossi e igualar con ocho mundiales a Giacomo Agostini

El título de MotoGP se juega este fin de semana en zona de guerra, con la inmensa mayoría del paddock resignado en Qatar. En el desierto más desértico que se recuerda, bajo la noche de Lusail amenazada por la incertidumbre de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, Marc Márquez aspira a rematar otro hito histórico en su palmarés: la octava corona de MotoGP, que le igualaría con Giacomo Agostini, y el décimo campeonato en el motociclismo de velocidad, cifra que le permitiría superar a Valentino Rossi en el recuento total.

“Preferiría estar en otro sitio. He llegado en el vuelo más tardío y me iré en el primero que fue posible reservar”, contestó a la única pregunta que le hicieron los periodistas en la rueda de prensa oficial del evento. La mayoría de prensa que cubre la especialidad se ha quedado en casa –se cuentan con una mano los reporteros in situ y con otro par los comentaristas televisivos– ante la recomendación de la mayoría de países del mundo a sus ciudadanos, instándoles a evitar cualquier viaje a Oriente Próximo ante la incertidumbre sobre los próximos movimientos en Washington D.C. y Teherán.

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