Así se vive la descarbonización en territorios donde el carbón trajo abundancia: “Una estafa generacional”

La Vanguardia · Andrés Actis Fernández ·

Durante décadas, el carbón llenó los bolsillos, sostuvo empleos y dio a Ponferrada, Castilla y León, el sobrenombre de “ciudad del dólar”. Hoy, las minas están cerradas y las centrales térmicas han dejado de funcionar, pero la prosperidad prometida tras el fin de la industria y el avance de la transición energética no ha llegado a muchos de sus 63.000 habitantes. La percepción social sobre esta transformación -aún en curso- va mucho más allá de sustituir unas fuentes de energía por otras y de eliminar gases contaminantes. En los testimonios a pie de calle aparecen la pérdida de poder adquisitivo, la falta de oportunidades y la marcha de los jóvenes. También la nostalgia de una época en la que, pese a la dureza del trabajo, había empleos estables y un horizonte más claro. El fin de la minería ha abierto un abismo de estancamiento, resignación y melancolía.

Cambio climático

La percepción del cambio social y del cambio climático por parte de las clases populares de las zonas donde el carbón era un sustento de vida, como Ponferrada, es muy distinta a la de los ciudadanos cosmopolitas

Durante décadas, el carbón llenó los bolsillos, sostuvo empleos y dio a Ponferrada, Castilla y León, el sobrenombre de “ciudad del dólar”. Hoy, las minas están cerradas y las centrales térmicas han dejado de funcionar, pero la prosperidad prometida tras el fin de la industria y el avance de la transición energética no ha llegado a muchos de sus 63.000 habitantes. La percepción social sobre esta transformación -aún en curso- va mucho más allá de sustituir unas fuentes de energía por otras y de eliminar gases contaminantes. En los testimonios a pie de calle aparecen la pérdida de poder adquisitivo, la falta de oportunidades y la marcha de los jóvenes. También la nostalgia de una época en la que, pese a la dureza del trabajo, había empleos estables y un horizonte más claro. El fin de la minería ha abierto un abismo de estancamiento, resignación y melancolía.

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