Patente de corso norcoreana

El Mundo · Fátima Ruiz ·

Kim Jong-un, el único villano mundial que habría pasado el casting de Austin Powers, ha convertido el hackeo en arma de desestabilización masiva. Y sus piratas son tan...

Kim Jong-un, el único villano mundial que habría pasado el casting de Austin Powers, ha convertido el hackeo en arma de desestabilización masiva. Y sus piratas son tan invisibles como peligrosos. Pueden dejarte sin agua y sin luz. Pueden hasta pudrir la comida de tu super favorito antes de que la compres. El dictador norcoreano apuesta así por diversificar las fuentes de disuasión -la nuclear ya se ha visto que acarrea sanciones que impactan en su consumo de coñac francés- incorporando otra más sutil e igualmente destructiva. Difícil de atribuir y, por tanto, de castigar.

Como buen tirano de su tiempo, Kim ha visto un filón en la dependencia digital y ha puesto rumbo de colisión contra los sistemas que usamos para todo: desde cobrar el sueldo a hacernos una resonancia o encender la estufa. Golpear esas redes erosiona el modo de vida occidental de una manera eficaz para su chantaje geopolítico. Y todo ello sin el engorro de bombardear edificios.

Así que Corea del Norte, un régimen que impone a todos sus ciudadanos el control parental de internet, está entrenando a la vez a un superejército de hackers capaces de penetrar en las redes del resto del mundo. El ataque de la semana pasada contra Binance, la mayor plataforma criptoglobal, con un botín de 6.300 millones de dólares y atribuida a agentes norcoreanos, revela cómo una potencia económicamente débil puede sembrar el caos sin mover un solo soldado.

Read the full story at El Mundo · All coverage of this story