Esther Duflo, economista: “Llega un punto en que quedarte en EE UU es ser cómplice”

El País · Amanda Mars ·

La Nobel francesa, recién instalada en Suiza, habla de la deuda moral de los países ricos hacia los pobres por sus emisiones. No cree que Francia esté en declive. “Se han cometido errores políticos que podrían rectificarse”, afirma

La Nobel francesa, recién instalada en Suiza, habla de la deuda moral de los países ricos hacia los pobres por sus emisiones. No cree que Francia esté en declive. “Se han cometido errores políticos que podrían rectificarse”, afirma

La voz y la mirada de Esther Duflo (París, 54 años) transmiten una cercanía y emoción diferente de las entrevistas cuando se dirige a los alumnos de Económicas de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona, donde ha inaugurado el curso académico, y los ha apelado a no ser indiferentes a la pobreza, uno de los pilares de su carrera. “Somos seres humanos y deberíamos cuidar a los seres humanos, no importa dónde estén, quizá eso es lo más político que os voy a decir hoy”. Y lo es, en este 2026 de la incertidumbre económica y las olas populistas, su defensa férrea de la lucha contra la miseria resuena tremendamente política. Y fresca.

Duflo, también formada en Historia, se convirtió en la ganadora del Nobel de Economía más joven de la historia en 2019, cuando fue distinguida junto con Abhijit Banerjee —su pareja— y Michael Kremer por sus investigaciones en la lucha contra la pobreza. En 2003 fundó junto con Banerjee el laboratorio J-PAL del MIT, que emplea una metodología parecida a la de los ensayos clínicos, y su libro Repensar la pobreza: un giro radical en la lucha contra la desigualdad global (Taurus), que se acaba de reeditar con un nuevo capítulo sobre el cambio climático, marcó un antes y un después. En buena parte como consecuencia de la era Trump, ha hecho las maletas y se ha mudado a Europa. En la entrevista sí habla más de política, en un sentido amplio del concepto, así como de Francia y la descomunal concentración de riqueza que se avecina con la sacudida de la IA.

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