Graznido de pato lejano

La Vanguardia · Clara Sanchis Mira ·

Alguien dice que es incapaz de comunicarse consigo misma. No se refiere a hablar sola por el pasillo, sino a la vocecita que llevamos dentro. Ese diálogo interior que seguramente aparece en la tierna infancia, desde los primeros balbuceos, es un tema que no nos cuentan. Pero cree recordar cuándo lo descubrió. Tendría cuatro años y estaban de mudanza. Espera a su madre sentada en la escalera, chupándose el pulgar, y oye una voz en su cabeza. Hay alguien hablando ahí dentro. Es ella misma. Resulta que tiene dos voces: una habla hacia fuera y otra hacia dentro (que aconseja, con avaricia, guardar en secreto este poder inesperado, de posibilidades infinitas). Piensa en sus familiares con lástima, animalillos de cabeza seca. Imagina deseos.

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