Panorama Internacional: La derrota de Donald Trump y la hora de la venganza

Clarín · Marcelo Cantelmi ·

Hakeem Jeffries, señalado como el próximo titular de la Cámara de Diputados bajo control demócrata, advirtió que el Congreso “pondrá freno a un Poder Ejecutivo fuera de control”. Para que quede claro hasta dónde están dispuestos a llegar, Jeffries aludió a lo que llamó el “Cártel Trump de corrupción masiva... Haremos que los delincuentes rindan cuentas”

La respuesta corta es que los norteamericanos dieron un vuelco total a la política en Estados Unidos, esmerilando o acabando con diez años de nacionalismo autoritario de Donald Trump al arrebatarle el control del Legislativo. Algo parecido ha sucedido días antes en Israel, con el polémico gobierno de Benjamín Netanyahu, también privado de sus mayorías parlamentarias, claves en la íntima sociedad que construyó con su aliado norteamericano. Un ciclo de novedades que tuvo en la victoria de Lula da Silva en Brasil el golpe más severo a la arquitectura dominante que el canciller Marco Rubio edificó para Trump en esta región y que suma ahora el mal trago de Paraguay.

La respuesta larga busca el hilo que une a esos episodios y a otros que conmocionan en estas horas a naciones del centro europeo o de su periferia en Albania, y más allá hasta en Asia. Un cambio de ciclo que se explica en el colapso del contrato que debería garantizar que el sistema contenga y realice. Como eso no sucede, hay un regreso de los indignados, el movimiento que, como señalaba el sociólogo Ulrich Beck, se eleva desde la calle a las instituciones en demanda de una mejora de ese sistema. El movimiento “cucarachas” de la India tiene esa impronta.

Los indignados nacieron después del gran tsunami económico y financiero de 2008 y carecían de dirigentes; simplemente sucedía. La comparación es provocadora si se la acerca al capítulo que acaba de vivir EE.UU. Allí, al menos en la superficie, queda claro que quien ha perdido, y de manera definitiva, es el presidente Donald Trump. Pero del otro lado no hay un líder que confronte, sino un enorme puñado de dirigencias demócratas y algunos republicanos alejados de la línea tóxica de la variante MAGA. Un dato nítido del comicio, es que se votó primero contra Trump y luego, posiblemente, por las propuestas de la oposición.

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