Treinta años de un clásico juvenil

La Vanguardia · Begoña Gómez Urzaiz ·

La cantante Gracie Abrams se encargó la semana pasada de poner la actuación musical en Saturday Night Live, en el programa especial de Halloween, y decidió disfrazarse tanto de Claire Danes (el combo vestido blanco y alas de ángel es un clásico que consiste en ir guapa y no complicarse mucho la vida) como de Leonardo DiCaprio en el Romeo y Julieta de Baz Luhrmann. Que resultara instantáneamente reconocible es testimonio de la pervivencia en el imaginario visual de esa película, que cumple ahora 30 años. Repasarla es darse cuenta de todo lo que inauguró el filme, desde la banda sonora extemporánea que después veríamos en películas como la María Antonieta de Sofia Coppola a la dirección artística que ahora sobrevive en series como Euphoria. En la versión de Luhrmann, que rodó en localizaciones reales en Ciudad de México y Veracruz, Verona es una ciudad tórrida y sureña, los Capuletos visten botas de tacón cubano y los Montescos camisas hawaianas. El filme supuso también la consagración de DiCaprio, un año antes de Titanic, y el descubrimiento para el cine de Claire Danes, que ya había demostrado sus aptitudes dramáticas en la serie Es mi vida.

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