Javier Giner, director de cine: “No creo que el arte sea terapia. La terapia se hace con un profesional”
El País · Jaime Lorite Chinchón ·
El autor de ‘Yo, adicto’ debuta en el largometraje con ‘Esta soledad’, un drama ambientado en el tiempo posterior a una ruptura y atravesado por la precariedad juvenil
El autor de ‘Yo, adicto’ debuta en el largometraje con ‘Esta soledad’, un drama ambientado en el tiempo posterior a una ruptura y atravesado por la precariedad juvenil
Después de formarse en la Escuela de Cine de Los Ángeles (EE UU) y trabajar dos años en los emblemáticos estudios de Metro-Goldwyn-Mayer, Javier Giner (Barakaldo, Bizkaia, 49 años) vivió un tiempo de espaldas a su sueño de dirigir películas. Aquella piedra en el camino, paradójicamente, acabó siendo la base de su “presentación en sociedad”, como él la llama: la serie Yo, adicto (2024), adaptación de su autobiografía homónima, donde ponía en imágenes su proceso de desintoxicación al alcohol y a la cocaína al ingresar en una clínica en 2009. “De alguna manera un poco chamánica, la vida se fue ordenando de forma que en ese momento no entendía, pero que luego cobró todo el sentido”, reflexiona. “Eso que podría parecer tiempo perdido desde un punto de vista capitalista, porque no estaba produciendo, me estaba dando unas herramientas, un saber y unas experiencias. Tenemos muy establecido cuándo y cómo debe ocurrir todo, a qué edad es un éxito y a qué edad un fracaso, pero estas cosas que ahora yo hago no las podría haber hecho con treinta”.
El recorrido llegó a su fin (o inició otra etapa, según se mire) el pasado 30 de octubre, con el estreno en cines de Esta soledad, primer largometraje de Giner. Repiten al frente del reparto Oriol Pla, su alter ego en la serie de Disney+, y Marina Salas. “La cuadrilla como concepto en el País Vasco es súper importante dentro de las estructuras sociales, yo creo que algo de eso me queda”, se justifica. “Somos amigos íntimos, nos conocemos mucho y ese lugar creativamente es muy fértil”. A diferencia de su predecesora, se trata de una película enteramente de ficción, si bien Giner, en el fondo, la considera “tan autobiográfica como Yo, adicto” por lo mucho que vuelve a contener de él. “Yo, adicto igual es mi cara más brilli brilli, más histriónica, pero yo soy una persona que vive y disfruta muchísimo estando sola. Tengo periodos muy reflexivos, de melancolía, sensaciones y emociones que no había transitado tanto en la serie y me apetecía probar”.