Cómo una oleada de falsas amenazas altera el transporte aéreo en Europa

El País · Adrián Sagredo, Fernando Albero ·

Al menos 35 aviones se han visto afectados, pero en ninguno se han encontrado explosivos. Los autores, que no han sido identificados, se arriesgan a penas de cárcel

Al menos 35 aviones se han visto afectados, pero en ninguno se han encontrado explosivos. Los autores, que no han sido identificados, se arriesgan a penas de cárcel

Al menos 35 vuelos con destino a ciudades europeas han recibido falsas amenazas de bomba desde el lunes, 27 de ellos este jueves, según el recuento de la agencia Reuters. La Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), la agencia de la ONU para la aviación, cifra por correo en al menos 16 los países afectados como origen, destino o escala forzosa de esos vuelos. En ninguno se ha encontrado un explosivo, pero los avisos han bastado para desviar y evacuar aviones y para que cuatro países enviaran cazas a escoltarlos. Ningún gobierno ha señalado a los autores y nadie ha reivindicado el conjunto de las amenazas, según la OACI.

En los casos que se conocen, todo ha empezado con un correo electrónico. Así han llegado los avisos a los aeropuertos de Roma, Praga y Madrid, según sus gestores y la Guardia Civil. El que alertaba de dos vuelos con destino a Roma daba números de vuelo, aerolíneas y horas de llegada, según la prensa italiana. En el de Aer Lingus que volaba desde Dublín, el aviso pasó de las autoridades italianas al gabinete del primer ministro francés, Sébastien Lecornu, que alertó al control aéreo, y este, a la tripulación, según la radio pública France Inter y los mensajes del avión publicados por la BBC. “Es el acoso más fácil del mundo, porque cuando recibes una amenaza tienes que reaccionar”, ha resumido en la radiotelevisión pública danesa DR el comandante Soren Sorensen, de la Academia de Defensa Danesa.

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