El largo y alegre viaje juvenil de Felipe II

La Vanguardia · Sergio Vila-Sanjuán ·

Durante varios años Carlos I, el hombre más poderoso de su tiempo, supervisó a distancia la actividad de su hijo Felipe, que poco a poco iba familiarizándose con las distintas administraciones e instancias de poder en el complejo y extenso Imperio español. En 1543 Carlos se dispuso a emprender un viaje que le llevaría a vivir catorce años fuera de España, y dejó a su hijo adolescente dos cartas manuscritas, las conocidas como ”instrucciones de Palamós” (las redactó en el puerto catalán, desde donde arrancaba su periplo), con consejos personales y políticos.

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