La generación Z descubre las cartas con clubes de ciencia: “Puedes estar a tu bola y huir del ‘scroll infinito”
El País · Guillermo Martínez ·
Muchos jóvenes encuentran en grupos epistolares creados en torno a los temas que les gustan el primer motivo de sus vidas para estar pendientes del buzón. Esperar la misiva les aporta sosiego en un mundo digitalizado
Muchos jóvenes encuentran en grupos epistolares creados en torno a los temas que les gustan el primer motivo de sus vidas para estar pendientes del buzón. Esperar la misiva les aporta sosiego en un mundo digitalizado
Un club de ciencias con datos curiosos, acertijos y actividades; un aficionado a la fotografía que explica la cianotipia; mujeres científicas que pasaron a la historia y botánica en una academia de brujería. El surgimiento de clubes de cartas postales revitaliza un fenómeno que parecía languidecer. Tal es su expansión que cientos de personas ya están suscritas a estos mails clubs por los que se cuela la ciencia. Con un coste de unos 10 euros al mes, el envío incluye una carta, postales, pegatinas, ilustraciones, marcapáginas y algunas sorpresas.
Claudia Rebollo ya había creado el podcast ‘Quiero ser ingeniera’, en el que entrevista a mujeres que se dedican al ámbito STEM (ciencias, matemáticas y tecnología, por sus siglas en inglés), cuando se dio cuenta de que existía otra forma mucho más distendida en la que dar rienda suelta a su creatividad. En mayo fundó el Club de Ciencias, un mail club en el que cada mes envía una carta a sus casi 200 inscritas. En cada ocasión, trata un tema: las células vegetales, el espacio, el océano y el cerebro son algunos de ellos. En octubre, por Halloween, se centró en la araña y los beneficios de su tela en la medicina regenerativa.