Alicante, toda la esencia y los placeres del Mediterráneo en una sola ciudad

El Mundo ·

La capital de la Costa Blanca combina el carácter de una ciudad dinámica con el encanto de un destino que conserva sus tradiciones. Para comprenderla conviene comenzar por todo...

La capital de la Costa Blanca combina el carácter de una ciudad dinámica con el encanto de un destino que conserva sus tradiciones. Para comprenderla conviene comenzar por todo lo alto, sobre el monte Benacantil. A 166 metros de altitud, el Castillo de Santa Bárbara domina la ciudad desde hace siglos. Es una de las grandes fortalezas medievales de España. Desde sus murallas, la bahía se despliega ante los visitantes: el puerto, los tejados del casco antiguo, la playa del Postiguet y la línea azul del Mediterráneo.

A los pies del castillo se encuentra el barrio de Santa Cruz, uno de los rincones con mayor encanto. Sus calles estrechas y empinadas, las casas encaladas y las macetas que adornan las fachadas componen un auténtico mosaico. Merece la pena recorrerlo sin itinerario, detenerse en sus miradores y dejarse sorprender por sus perspectivas sobre el casco histórico.

Muy cerca encontramos la Basílica de Santa María, levantada sobre una antigua mezquita, y la Concatedral de San Nicolás. Algo más alejado del centro, el Monasterio de la Santa Faz conserva una de las tradiciones religiosas más arraigadas entre los alicantinos.

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