El viaje surrealista de las piernas de Dalí en una caja de cartón: una ventana al ADN de la creatividad humana
El País · Manuel Ansede ·
El genetista Antonio Alonso, responsable de la prueba de paternidad que se hizo al artista, propone que se usen los restos extraídos de la tumba para buscar las claves de su personalidad
El genetista Antonio Alonso, responsable de la prueba de paternidad que se hizo al artista, propone que se usen los restos extraídos de la tumba para buscar las claves de su personalidad
Una caja de cartón con media pierna derecha del pintor Salvador Dalí recorrió 700 kilómetros por España hace una década, desde su tumba en Figueres (Girona) hasta el laboratorio del genetista Antonio Alonso, en la localidad madrileña de Las Rozas. El paquete incluía además tres dientes, cuatro uñas y un mechón de pelo del artista. La escena parecía un óleo surrealista del propio Dalí, con su iconografía de cadáveres despedazados, pero se trataba de una prueba científica ordenada por un juzgado para averiguar si el pintor era el padre de Pilar Abel, una pitonisa que aseguraba ser su hija.
El equipo de Alonso tomó muestras de ADN y confirmó que no existía ningún parentesco con la mujer, pero el genetista se quedó insatisfecho. Sentía que era “una barbaridad” haber profanado la tumba de Dalí para aquel caso extravagante, hasta que tuvo una idea que, a su juicio, haría que aquel periplo surrealista de la pierna del genio mereciera la pena: leer su ADN completo en busca de pistas sobre su personalidad. “Podríamos analizar las bases genéticas de la creatividad en uno de los máximos exponentes de la creatividad humana”, argumenta el investigador.