Estados Unidos y España, cara y cruz

El País · Josep Ramoneda ·

En los últimos meses la derecha ha roto el principio de que con el fascismo no se juega, en contra del ciclo global

En los últimos meses la derecha ha roto el principio de que con el fascismo no se juega, en contra del ciclo global

¿La estrepitosa derrota de Donald Trump en las elecciones es una singularidad americana o anuncia un cambio de ciclo de impacto global? En enero de 2018, Emmanuel Macron decía que “la tentación iliberal no nos la podemos tomar a la ligera y es uno de los combates que Francia tiene que liderar”. Aquellas buenas palabras se olvidaron pronto, el presidente se acomodó a las inercias del momento y su país entró en la vía preautoritaria que viene propagándose por Europa, hasta el punto de que Macron vive ahora mismo en plena agonía política mientras que unas más o menos errática movilizaciones van tomando las calles. Y Marine Le Pen es la favorita a la hora del relevo presidencial. En Europa, es evidente el giro reaccionario de las derechas democráticas, al que suma el perfil bajo de la socialdemocracia en un momento en que el autoritarismo parece cotizar al alza. También en España donde el PP, corto de liderazgo, se ha dejado arrastrar por Vox, reconociendo toda legitimidad a la extrema derecha nostálgica del franquismo.

Sin embargo, la actualidad nos trae dos acontecimientos de significación y dimensiones muy distintas que apuntan al despertar ciudadano ante las amenazas autoritarias en curso.

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