Conciertos sin móviles, en busca de la emoción única
La Vanguardia · Sergio Lozano ·
La sesión está a punto de comenzar, y una voz recuerda a los asistentes que deben apagar sus teléfonos móviles. Nadie se sorprende en el teatro, la ópera o el auditorio, como nadie lo hace en el Palau Sant Jordi cuando miles de personas elevan sus aparatos al aire para grabar o fotografiar alguna secuencia de la actuación, o sumarse a la celebración convirtiendo el espacio en un mar de luces. Los dos hábitos antagónicos se han vuelto parte de la vida cotidiana, y con ellos el debate sobre el sentido que tiene estar más atento al móvil que a la propia actuación, como tantas personas parecen hacer tanto en grandes espacios como en pequeñas salas, mientras cada vez son más los artistas que apuestan por vetar su uso o animar al público a guardar el cacharro mientras dure la actuación.
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