Los sindicatos rechazan firmar la subida del SMI en plena campaña electoral y valoran plantar a Díaz por primera vez en siete años
El Mundo · Cristina Alonso ·
Desde que Yolanda Díaz llegó al Gobierno en enero de 2020, CCOO y UGT han apoyado todas las subidas del salario mínimo. Sin embargo, en esta ocasión, los dos grandes sindicatos...
Desde que Yolanda Díaz llegó al Gobierno en enero de 2020, CCOO y UGT han apoyado todas las subidas del salario mínimo. Sin embargo, en esta ocasión, los dos grandes sindicatos de clase del país están valorando plantar por primera vez a la vicepresidenta segunda. El motivo no es tanto el rechazo a su propuesta -que, en parte, también- sino el hecho de que lo apurado de los plazos impuestos por la vicepresidenta obligaría a firmar un acuerdo en plena precampaña electoral, y Unai Sordo y Pepe Álvarez no se sienten cómodos con esa foto, máxime cuando se produciría pocos días después de una huelga general que, según su propia convocatoria, apela a todas las instituciones, incluido el Gobierno central.
Díaz ha provocado una situación sin precedentes por su aspiración de sacar adelante la subida del salario mínimo antes de las elecciones. En los últimos años, el Ministerio de Trabajo ha encargado a la Comisión Asesora que recomiende una cifra, después ha presentado el informe públicamente y posteriormente se ha sentado a negociar con la patronal y los sindicatos. De esas negociaciones han salido acuerdos que han contado siempre con la firma de los sindicatos, y solo en una ocasión, en 2020, con la de los empresarios.
Pero ahora la vicepresidenta se ha saltado todos los pasos. Tras la convocatoria electoral por el adelanto precipitado que provocó la caída de los decretos de vivienda en el Congreso de los Diputados, Díaz activó la maquinaria para subir el SMI y la puso a toda velocidad. No en vano, es una gran baza electoral para el Gobierno y para ella misma, que en su particular carrera internacional está compitiendo para hacerse con la dirección de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Acotó los plazos y fijó un deadline a sus expertos: debían tener listo el informe, a más tardar, en el puente de Todos los Santos.
Read the full story at El Mundo · All coverage of this story