El dinero no es el destino: es el puente
La Vanguardia ·
Durante años el mercado financiero ha reducido cada operación a una sola pregunta: ¿se puede conceder o no? La realidad de muchas personas y empresas es bastante más compleja. Hay propietarios con una vivienda pagada y sin liquidez inmediata. Empresas viables bloqueadas por la CIRBE o por una tensión temporal de tesorería. Promotores con activos sólidos que necesitan tiempo para ejecutar una operación. Familias que necesitan evitar una subasta o reunificar deudas para volver a respirar. En muchos de esos casos, el problema no es la falta de solvencia real. Es que la banca tradicional trabaja con estructuras rígidas que no contemplan situaciones extraordinarias.