La libertad absoluta de Guillermo Pérez Villalta
La Vanguardia ·
Guillermo Pérez Villalta (Tarifa, 1948) no se atreve a definir de qué habla cuando habla de la belleza, porque, para él, “no se trata de algo que pertenece a este mundo”. Aun así, este concepto inasible es su estrella polar, la brújula constante de su vida. Primero se manifestó como interés por las “cosas bonitas” que le fascinaban de niño, como cuando vio en una biblioteca de Tarifa un cuadro de Giorgio de Chirico. Luego, en su decisión de estudiar arquitectura “no como construcción sino como arte”, pese a haber crecido en una casa donde “no había absolutamente nada artístico”, explica a Cultura/s .